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TFG con encuesta: cómo hacerlo paso a paso

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    Resolver PECs
  • 9 jul
  • 7 min de lectura

TFG con encuesta: cómo hacerlo paso a paso

Hacer un TFG con encuesta es una opción muy habitual cuando el estudiante quiere recoger datos propios y analizar la opinión, experiencia o comportamiento de un grupo concreto. Este tipo de trabajo puede resultar muy interesante porque permite aportar información original, pero también exige planificación. No basta con crear unas preguntas en Google Forms y compartirlas por WhatsApp. Para que el TFG tenga calidad académica, la encuesta debe estar bien diseñada, conectada con los objetivos y analizada de forma ordenada.

Un TFG con encuesta puede utilizarse en áreas como Psicología, Educación, ADE, Marketing, Trabajo Social, Enfermería, Turismo, Comunicación o Sociología. Sin embargo, antes de elegir esta metodología, conviene comprobar si realmente es adecuada para el tema y si se dispone de tiempo suficiente para recoger respuestas y analizar los datos.

Qué es un TFG con encuesta

Un TFG con encuesta es un trabajo en el que se utiliza un cuestionario para recoger información de una muestra de personas. Esta información puede servir para conocer opiniones, hábitos, percepciones, necesidades, preferencias o experiencias relacionadas con el tema del trabajo.

Por ejemplo, una encuesta puede utilizarse para estudiar el estrés académico en estudiantes universitarios, la satisfacción de los clientes con un servicio, el uso de redes sociales en jóvenes, la percepción del teletrabajo o los hábitos de consumo sostenible.

La encuesta suele formar parte de una metodología cuantitativa, especialmente cuando las preguntas son cerradas y los resultados se analizan mediante porcentajes, frecuencias o comparaciones básicas. También puede incluir alguna pregunta abierta, aunque en ese caso será necesario interpretar las respuestas de forma cualitativa.

Cuándo conviene hacer un TFG con encuesta

Conviene hacer un TFG con encuesta cuando el objetivo del trabajo exige conocer la percepción o conducta de un grupo. Si el TFG quiere analizar qué opinan los estudiantes sobre una metodología educativa, qué dificultades encuentran los trabajadores con el teletrabajo o qué factores influyen en la elección de una marca, una encuesta puede ser adecuada.

También es útil cuando el estudiante puede acceder fácilmente a la muestra. Por ejemplo, compañeros de universidad, trabajadores de un sector, consumidores de un producto, usuarios de un servicio o personas que cumplen determinadas características.

No obstante, no siempre es la mejor opción. Si el tema puede resolverse mediante revisión bibliográfica o si no se puede conseguir una muestra suficiente, quizá sea mejor utilizar otra metodología. Una encuesta con muy pocas respuestas o mal diseñada puede debilitar el TFG.

Cómo plantear los objetivos de un TFG con encuesta

Antes de diseñar el cuestionario, hay que definir los objetivos. La encuesta debe servir para responder a esos objetivos, no al revés. Un error frecuente es crear preguntas interesantes pero desconectadas del trabajo.

Por ejemplo, si el tema es el estrés académico en estudiantes universitarios, el objetivo general podría ser:

“Analizar la percepción del estrés académico en estudiantes universitarios y su relación con la organización del tiempo de estudio.”

Los objetivos específicos podrían ser:

“Identificar las principales situaciones académicas que generan estrés.”

“Describir los hábitos de organización del estudio del alumnado.”

“Analizar la percepción de los estudiantes sobre la relación entre carga académica y bienestar.”

“Valorar posibles estrategias de mejora desde el contexto universitario.”

A partir de estos objetivos, el cuestionario debe incluir preguntas sobre carga académica, organización del tiempo, percepción de estrés y posibles medidas de apoyo.

Cómo diseñar una encuesta para el TFG

Una encuesta debe ser clara, breve y coherente. Lo recomendable es empezar con preguntas generales de perfil, como edad, curso, situación laboral o área de estudio, siempre que sean relevantes. No conviene pedir datos personales innecesarios.

Después, deben incluirse preguntas relacionadas directamente con los objetivos. Pueden ser preguntas cerradas, de opción múltiple, de escala o abiertas. Las escalas tipo Likert son muy utilizadas porque permiten medir grados de acuerdo o frecuencia. Por ejemplo: “Totalmente en desacuerdo”, “En desacuerdo”, “Ni de acuerdo ni en desacuerdo”, “De acuerdo” y “Totalmente de acuerdo”.

Las preguntas deben estar redactadas de forma neutral. No deben inducir la respuesta. Por ejemplo, no es adecuado preguntar “¿consideras que el teletrabajo mejora claramente la conciliación?”. Sería mejor formular: “¿En qué medida consideras que el teletrabajo favorece la conciliación laboral y familiar?”.

Cuántas preguntas debe tener la encuesta

No existe un número único de preguntas, pero en un TFG conviene que el cuestionario sea manejable. Una encuesta demasiado larga puede reducir el número de respuestas y provocar contestaciones poco cuidadas.

Como orientación, entre 10 y 20 preguntas puede ser suficiente para muchos TFG. Si el tema es más complejo, puede ampliarse, pero siempre con sentido. Cada pregunta debe tener una función clara dentro del trabajo.

Antes de cerrar la encuesta, conviene revisar si todas las preguntas ayudan a responder a los objetivos. Si una pregunta no aporta información útil, es mejor eliminarla.

Qué muestra utilizar en un TFG con encuesta

La muestra es el grupo de personas que responde al cuestionario. En un TFG, no siempre es posible conseguir una muestra grande o representativa, pero sí hay que explicar sus características y limitaciones.

Por ejemplo, puede indicarse que la muestra está formada por estudiantes universitarios de último curso, trabajadores que realizan teletrabajo, consumidores jóvenes o docentes de Educación Primaria.

También hay que explicar cómo se ha difundido la encuesta. Puede haberse enviado por correo, redes sociales, grupos universitarios, contactos profesionales o plataformas digitales. Lo importante es ser transparente.

Si la muestra es pequeña, debe reconocerse como limitación. Esto no invalida necesariamente el trabajo, pero impide generalizar los resultados a toda la población.

Cómo analizar los resultados de la encuesta

El análisis debe ser ordenado y comprensible. En un TFG sencillo, puede bastar con presentar porcentajes, frecuencias y gráficos básicos. No siempre es necesario realizar análisis estadísticos complejos.

Lo recomendable es agrupar los resultados por bloques. Por ejemplo, primero características de la muestra, después hábitos o percepciones principales, luego resultados relacionados con cada objetivo específico.

No conviene comentar cada gráfico de forma aislada sin relacionarlo con el tema. El análisis debe explicar qué indican los datos y cómo ayudan a responder a los objetivos.

Por ejemplo, no basta con decir: “El 65 % respondió que está de acuerdo”. Es mejor escribir: “Este resultado sugiere que una parte importante de la muestra percibe una relación entre la carga académica y el aumento del estrés durante el periodo de evaluación”.

Cómo presentar gráficos y tablas

Los gráficos y tablas pueden ayudar mucho, pero deben utilizarse con moderación. No es necesario incluir un gráfico para cada pregunta si algunos resultados pueden explicarse en texto.

Cada gráfico debe tener un título claro y, si corresponde, una breve explicación. También debe estar numerado si la universidad lo exige. Las tablas deben ser legibles y no estar sobrecargadas.

Los resultados más importantes pueden ir en el cuerpo del trabajo. Los datos completos o tablas extensas pueden colocarse en anexos.

Ejemplo de metodología para un TFG con encuesta

Un ejemplo de redacción metodológica podría ser:

“El presente trabajo utiliza una metodología cuantitativa de carácter descriptivo, basada en la aplicación de una encuesta dirigida a estudiantes universitarios. El cuestionario se ha diseñado con el objetivo de recoger información sobre la percepción del estrés académico, la organización del tiempo de estudio y las principales dificultades asociadas a la carga académica.

La encuesta incluye preguntas cerradas, preguntas de escala y algunas cuestiones de perfil general. La difusión se ha realizado mediante medios digitales, obteniéndose una muestra formada por estudiantes que se encuentran cursando estudios universitarios. Los datos han sido analizados de forma descriptiva, mediante frecuencias y porcentajes, con el fin de identificar tendencias generales relacionadas con los objetivos del trabajo.”

Este modelo puede adaptarse al tema, la muestra y el cuestionario real.

Errores frecuentes en un TFG con encuesta

Uno de los errores más habituales es hacer preguntas que no responden a los objetivos. Esto provoca que luego los resultados no sirvan para el análisis.

Otro error frecuente es utilizar preguntas ambiguas. Si una pregunta puede interpretarse de varias formas, las respuestas serán poco fiables. También conviene evitar preguntas dobles, como “¿consideras que el teletrabajo mejora la productividad y la conciliación?”, porque mezcla dos cuestiones distintas.

También es un problema no explicar la muestra. El tribunal debe saber quién ha respondido, cuántas personas han participado y cómo se ha difundido la encuesta.

Otro fallo común es presentar resultados sin interpretarlos. Los gráficos no hablan por sí solos. Hay que explicar qué significan en relación con el tema del TFG.

Cómo incluir la encuesta en los anexos

El cuestionario completo suele incluirse en los anexos. En el cuerpo del trabajo se puede explicar su diseño y resumir sus partes principales, pero no hace falta colocar todas las preguntas dentro de la metodología si son muchas.

Por ejemplo, puede escribirse: “El cuestionario completo utilizado para la recogida de datos se incluye en el Anexo 1”.

También pueden incluirse tablas completas de resultados en anexos si ocupan demasiado espacio. En el desarrollo deben aparecer los resultados más relevantes.

Cómo cerrar un TFG con encuesta

Las conclusiones deben responder a los objetivos a partir de los resultados obtenidos. No conviene exagerar. Si la muestra es pequeña, no se puede afirmar que los resultados representen a toda la población.

Es mejor utilizar expresiones prudentes, como “los resultados obtenidos permiten observar”, “en la muestra analizada se aprecia” o “los datos sugieren que”. Este tono es más académico y evita generalizaciones excesivas.

También es recomendable mencionar las limitaciones. Por ejemplo, tamaño de la muestra, difusión del cuestionario, ausencia de análisis estadístico avanzado o concentración de respuestas en un perfil concreto.

Si el problema está en diseñar el cuestionario, ordenar la metodología o interpretar los resultados, puede ser útil contar con ayuda para hacer un TFG con encuesta adaptada al tema y a las normas de la universidad.

Conclusión

Un TFG con encuesta puede ser una opción muy útil cuando se quiere recoger información propia sobre un grupo concreto. Sin embargo, para que funcione bien, la encuesta debe estar conectada con los objetivos, tener preguntas claras y analizarse de forma ordenada.

La clave no está en conseguir muchos datos sin criterio, sino en obtener información útil para responder al problema del trabajo. Una encuesta sencilla, bien diseñada y bien interpretada puede aportar valor al TFG y reforzar su carácter académico.

Antes de entregar, conviene revisar que el cuestionario, la metodología, los resultados y las conclusiones estén alineados. Cuando estas partes encajan, el TFG transmite coherencia y seguridad.


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